DIARIO DEL HUILA, HISTORIA

Por: Brayan Smith Sánchez

Lesley Bolaños enfermera de profesión, quien jugaba de niña a ejercer dicho oficio, hoy está más que agradecida con la vida y Dios. Su principal motivo es ayudar a la gente, colaborar en lo que más pueda y siempre estar a disposición de la comunidad.

En el barrio Santa Isabel de la capital opita reside Lesley Natalia Bolaños, de 21 años de edad. Madre, hija y enfermera de profesión, relata que estos últimos meses para ella y sus compañeros en general han sido extremadamente duros, un sacrificio que la verdad no se esperaba cuando ingresó a ejercer su carrera en el mundo de la salud, expresa que hay días donde su turno de trabajo es extenuante, pero aun así como motivación personal recuerda que desde chiquita, que desde que tiene memoria siempre ha soñado con ayudar a los demás, y que este cargo que Dios le ha puesto en su camino es por algo.

Se considera una guerrera, pues su sueño de ayudar a salvar personas se ha cumplido exitosamente, narra que desde chiquita le ha fascinado todo el tema que conlleva los hospitales y clínicas, que le encantaba que le regalaran juguetes de goma o de plásticos como jeringas, estetoscopio y demás accesorios únicos que Natalia muy felizmente coleccionada con apenas 8 años de edad.

“La verdad escogí esta carrera por parte del área de la salud como enfermera por la razón que desde muy niña he querido ser enfermera o trabajadora de la salud, me ha llamado siempre toda mi vida la atención este tipo de trabajo, el saber que voy ayudar a la gente, voy a colaborarle a una población, es demasiado gratificante para mí. Sabía que este trabajo era intenso, pero ha superado mis expectativas, sinceramente es demasiado durisisisimo, demasiado y ahora que debemos utilizar más implementos para nuestra seguridad debido al Covid-19 y exponernos, es más complicado ya que la incomodidad de usar mascarilla, caretas y demás lo hace más tedioso, al igual, la solidaridad y el respeto que me han inculcado mi familia por todas las personas lo he puesto en práctica, ratificando que he tomado la mejor decisión” expresó Natalita Bolaños.

Natalia, quien desde hace más de siete meses empezó trabajando con pacientes contagiados por Covid-19, expresa que el compromiso es demasiado grande, que este cargo es de una mayor responsabilidad, ya que tiene que cuidarse tanto ella como a sus pacientes, agregó también, que dicho deber la hace sentir especial y agradecida con la vida debido a que mediante su profesión ayuda a las personas que lo necesitan por medio de sus conocimientos adquiridos y amor por la profesión.

“Con pacientes Covid-19 estoy trabajando ya hace 7 meses, es una labor muy exhausta y de mayor compromiso. Debo aclarar que realice mis prácticas y debido a mi talento y esas ganas que tengo de trabajar por la salud y por las personas, vieron mi “perrenque” y empecé a trabajar con ellos de inmediato con las debidas garantías por supuesto para mi integridad”, expuso.

Lo más difícil

Cabe mencionar, que su principal temor como es el de todos es el de contagiarse, agrega, que antes de entrar a la clínica donde trabaja y ejerce su profesión soñada, justo antes de la puerta de ingreso se encomienda a Dios, a la Virgen y al Señor de los Milagros para que su turno sea dentro de lo posible tranquilo, seguro y fructífero para así, poder retornar a su hogar con una satisfacción de haber dado lo mejor de sí.

En esta profesión como en otras no todo puede ser color de rosa, para Natalia la experiencia más dura que le ha tocado vivir durante todos estos meses que ha tratado con pacientes covid, es la pérdida o el fallecimiento de aquellos pacientes a quienes ayudó, cuidó y vigiló como si fueran un miembro más de su familia durante su paso por la clínica. Mencionó que la primera vez que le ocurrió este suceso tan lamentable se le vinieron muchos sentimientos encontrados, pues se apagaba una vida y con ella también sueños, metas y la esperanza de sus familiares de tenerlo en casa.

“Bueno pienso que lo más difícil de ser una enfermera o trabajar en el área de la salud, es que uno tenga que ver morir o fallecer a cualquier persona que de una u otra manera compartió y estuvo uno ahí pendiente, no importa si es una semana, dos semanas o más uno ya se acostumbra a que esa persona esté ahí y como enfermera  pues quiere  que se le mejore su calidad de vida además, que su salud sea la más sana y pues tener que uno soportar que se vaya es muy difícil para mí, es demasiado que uno esté dando todo y que a lo último fallezca es demasiado duro” sostuvo.

¿Se ha contagiado?

Corriendo con buena suerte y aclarando que debido a su estricto cuidado con los diferentes protocolos de bioseguridad emitidos y recomendado por las diferentes entidades de salud, Natalia hasta ahora no ha dado positivo al Covid-19, exclama que si Dios lo permite ella debe estar en pie y firme ayudando a quienes día tras día llegan en busca de ayuda médica.

“Afortunadamente he salido en las diferentes pruebas que me he realizado negativa, estoy agradecida con Dios quien me ha de una u otra forma cuidado y alejado de este virus, yo debo estar firme, de mi necesitan las personas que están en la clínica en cama a parte que me place ayudarle” enfatizó.

La familia

Cabe mencionar que la familia de Natalia es extensa, me narra ella que; se encuentran muy orgullosos debido a que es la primera persona en trabajar para la salud y además, en relación con que ella trabaje con pacientes covid no les preocupa tanto, reconocen que ella puede ser una posible transmisora pero de igual forman recuerdan lo responsable que es y el amor profundo que siente hacia ellos.

“Primero que todo, yo estoy muy orgullosa de mi hija,  debo decir que reconozco que ella puede ser una posible transmisora, por supuesto cuando sale de su trabajo ella conoce el procedimiento adecuado y los protocolos que debe realizar para llegar acá como por ejemplo; cambiarse de ropa, lavarse las manos y así” dijo Paola Sánchez, mamá de Natalia.

Sin duda alguna, la labor de las personas que actualmente trabajan en una planta de salud, desde el médico, la enfermera, el aseador, el portero y demás, es de respetar.

Esta historia y como las muchas que hay acerca del personal médico contándonos sus aventuras, sucesos y vivencias dentro y fuera de un hospital, nos hacen entender que son seres humanos igual que nosotros, que en estos momentos debido a la actual situación global por el Covid-19 han doblado sus turnos, se han sometidos a mascarillas incómodas, arriesgan sus vidas entre muchas cosas más, por ende, como sociedad estamos en deuda y la mejor forma de pagarla es acatando las debidas normas emitidas por las diferentes entidades.

Una profesión de aplaudir y admirar

El compromiso es demasiado grande y este cargo es de una mayor responsabilidad.