DIARIO DE HUILA, COMUNIDAD

Por: Hernán Galindo

Desde el inicio de la protesta social en el país, hace ya casi dos meses, los ciudadanos y las mismas autoridades se fueron acostumbrando a las movilizaciones y a la concentración de personas en distintos puntos de Neiva, para hablar del Huila.

Por lo general, los manifestantes ocuparon o se atrincheraron en espacios e intersecciones claves para la movilidad de las personas y vehículos, como los puentes ubicados junto a la Universidad Surcolombiana, El Tizón y Santander.

“El problema es que las concentraciones dejaron de ser esporádicas y se hicieron permanentes, y pasaron de ser pacíficas a tener lamentables consecuencias para los vecinos de la carrera primera, junto a los barrios Cándido, Santa Inés y Camilo Torres, los más afectados por el vandalismo y las disputas entre la policía y encapuchados”, dijo Senén Mosquera, residente.

De blanco a oscuro

Al comienzo la protesta llegó a contar con la simpatía de algunos vecinos descontentos con los gobiernos, pero con el correr de los días y ante la pérdida de sentido por la falta de acuerdo, los saqueos y enfrentamientos, las cosas se fueron tornando más difíciles, se quejó.

“Estos barrios son estratégicos para miles de ciudadanos que se desplazan, tienen sus casas, atienden negocios o van a clases en las instituciones existentes. Pero, un grupo de jóvenes optó por convertirlo en lugar fijo para sus demandas sociales y en campo de batalla contra las autoridades. Es bien sabido lo sucedido con los Cais y el saqueo al comercio. Otros muchachos cobrar por el tránsito de carros”, afirmó Lester Andrade, propietario de una miscelánea.

Son muchos los efectos adversos de las movilizaciones sobre el comercio, el transporte público y la convivencia en sectores afectados por disturbios, bloqueos y vandalismo. Esto es lo que sienten miles de ciudadanos y familias afectadas, agregó.

Según personas consultadas por Diario del Huila, en su visita a la zona, el escenario de la reclamación social justa, al principio del día, se trastoca en uno diferente de horror al pasar las horas y caer la tarde.

“Sobre todo en la noche. Llegan las pedreas, los gases lacrimógenos, las detonaciones y en lugar para el consumo de drogas ilícitas, marihuana, bazuco”, señaló Marnie Pérez, contadora de la Dian.

Una vecina, Cecilia Serrato, además se queja de que los vándalos no han dejado en pie ni siquiera los adoquines de los andenes. “La comunidad denuncia bloqueo de vías y cobro de peajes, los comerciantes se sienten amedrentados, y la tranquilidad del barrio se ha afectado seriamente”, manifestó la señora, de Santa Inés.

Justo por esas confrontaciones diarias los habitantes han emitido con insistencia gritos de auxilio, como “un plan de acción inmediato”, para poder movilizarse desde y hacia sus hogares. Pero no como una solución coyuntural al problema, sino que se extienda a medidas preventivas ante nuevas protestas.

“La gente del barrio Santa Inés lo único que quiere es paz, salir a la calle sin problema. Que los manifestantes hagan sus protestas de forma sana, sin violencia, sin destruir el comercio y hogares, porque nosotros somos pacíficos. Queremos la tranquilidad y no gente haciendo vandalismo”, señaló María Nelcy Cuenca, presidente de la junta de acción comunal.

Marco Ruiz, uno de los líderes barriales que han promovido acciones para visibilizar lo que han vivido desde abril: “Por nosotros, que se acabe ya y se termine la confrontación, porque no sé a dónde vamos a llegar”, dijo.

La Personería y la Defensoría hacen bien en velar por la integridad de los manifestantes, pero lo mismo debe haber para el resto de los ciudadanos, dijo Carlota Otálora: “¿Hasta cuándo vamos a tener que soportar estar en medio de la pelea sin quien nos proteja?”.

Y destacó que no debe permitirse que este sector histórico de la ciudad se convierta en una especie de república independiente, “donde cada tiempo se arman peleas, bloqueos de calle y enfrentamientos con balas y quema de llantas”.

Hugo Acero, despachador de una farmacia, manifestó que una vez el paro termine, se superen los disturbios, lo que corresponde es la recuperación del lugar.  “Reactivación económica, más transporte público, arreglo de vías y andenes, mejoramiento de escenarios deportivos y espacios para la gente”, afirmó.

Los Cais como objetivo de los vándalos.

Soluciones futuras

Hay que visitar estos barrios, hablar con sus gentes, recorrer sus calles y constatar lo que sucede. Un mínimo de justicia también para estas otras víctimas del paro, por las noches traumáticas que hemos vivido quienes tenemos que madrugar a trabajar, buscar el sustento y pagar impuestos.

En desarrollo de la segunda mesa de diálogo entre la Administración Municipal y comunidad, comerciantes de Santa Inés, Cándido Leguizamo y sectores aledaños, el alcalde de Neiva Gorky Muñoz Calderón anunció que se activará una línea de crédito rápida, para empresarios afectados por manifestaciones realizadas en el marco del Paro Nacional.

En ese sentido el mandatario de los neivanos aclaró que “hemos hablado con el Secretario de Competitividad y a través de Utrahuilca ustedes podrán tener acceso a un crédito rápido, así estén reportados en Data Crédito”, sostuvo el mandatario.

Como segunda medida dijo que el fiador para acceder a ese préstamo será la Alcaldía de Neiva y el Fondo de Garantías. “El lunes iniciamos un censo de los comerciantes con el equipo de Competitividad y de acuerdo a ese estudio podremos en un mes generar dicho crédito”, indicó.

La jornada de diálogo ciudadano se llevó a cabo este sábado 19 de junio en el polideportivo del barrio Santa Inés, donde asistieron presidentes de junta de acción comunal, ediles y comerciantes para explorar soluciones a las continuas manifestaciones entre encapuchados y fuerza pública y los efectos negativos que han generado a los habitantes de los barrios colindantes a la Universidad Surcolombiana y al intercambiador vial El Tizón.

Seguridad, reactivación económica, línea de crédito, mejoramiento de escenarios deportivos y espacios para la cultura fueron entre otras las peticiones hechas por la comunidad de la comuna Uno de Neiva.